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El infarto de miocardio: una emergencia que puede pasar desapercibida

Un infarto de miocardio es una urgencia médica potencialmente mortal. Sin embargo, no siempre se manifiesta con síntomas intensos o evidentes desde el primer momento. En mujeres y personas con diabetes, los signos pueden ser más sutiles: náuseas, vómitos, dolor abdominal o dificultad para respirar. En muchas mujeres, además, no aparece el síntoma clásico de dolor en el pecho.
En pacientes diabéticos, existe otro riesgo: el llamado infarto silencioso, que puede no provocar síntomas o hacerlo de forma atípica, como fatiga persistente, malestar general, apatía o una sensación constante de debilidad. Estos infartos silenciosos suelen pasar inadvertidos, pero pueden dejar secuelas graves en el corazón si no se detectan a tiempo.

Síntomas típicos de un infarto de miocardio:

  • Dolor intenso detrás del esternón que dura más de 5 minutos
  • Dolor que se irradia desde el pecho hacia otras partes del cuerpo, por ejemplo, hacia el brazo izquierdo (especialmente en hombres), ambos brazos, el cuello, la mandíbula, el abdomen, la nuca o los omóplatos
  • Sensación de opresión en el pecho (angina de pecho)
  • Fuerte presión sobre el tórax
  • Rostro pálido, sudor frío
  • Dificultad para respirar
  • Inquietud
  • Náuseas, vómitos
  • Mareo, posible pérdida de conciencia


¡Ante estos síntomas, llame inmediatamente al servicio de emergencias médicas al 112!

Infarto miocardio

En esta página encontrará mucha información que le ofrecerá una primera visión general sobre el infarto de miocardio (también conocido como infarto cardíaco o infarto del músculo cardíaco). ¡Un infarto siempre representa un peligro para la vida! En caso de duda, no dude en llamar al número de emergencias 112 y solicitar una ambulancia.

¿Cómo se reconoce un infarto de miocardio (síntomas)?

Los síntomas típicos de un infarto de miocardio incluyen una sensación de presión, opresión o dolor en la zona del pecho. Con frecuencia, este dolor se irradia hacia el brazo izquierdo. En otros casos, puede afectar al brazo derecho o a ambos, así como al cuello, la mandíbula o la parte superior del abdomen. Otros síntomas posibles son sensación de ansiedad, sudoración repentina, náuseas, vómitos, dificultad para respirar, dolor abdominal o de espalda, y alteraciones del ritmo cardíaco. Sin embargo, en algunas personas no se presentan estos síntomas. En esos casos se trata de un infarto silencioso. Este tipo de infarto ocurre con mayor frecuencia en mujeres, personas con diabetes, mayores de 75 años, pacientes con enfermedad renal o con demencia. [1]

 

 

¿Qué es un infarto de miocardio?

El corazón recibe todos los nutrientes y el oxígeno que necesita para funcionar a través de las llamadas arterias coronarias. En un infarto de miocardio, una o varias de estas arterias se obstruyen repentinamente de forma total. Como resultado, el músculo cardíaco deja de recibir oxígeno de inmediato y una parte del tejido muere. Cuanto más tiempo permanezca interrumpido el flujo sanguíneo, mayor será el daño. A menudo, el corazón ya no puede bombear correctamente. Un infarto de miocardio siempre representa un peligro para la vida. [2] Existen varias causas posibles para esta obstrucción. En medicina, se distinguen dos variantes principales [1] de infarto de miocardio:

Infarto de miocardio tipo 1: Ciertos componentes de la sangre se acumulan en las arterias coronarias formando las llamadas placas, que pueden crecer hasta obstruir por completo el vaso sanguíneo. La parte del corazón afectada deja entonces de recibir oxígeno y otros nutrientes. Si no se restablece el flujo sanguíneo lo antes posible, ese tejido cardíaco muere.

Infarto de miocardio tipo 2: Incluso sin la formación de placas, pueden morir zonas del músculo cardíaco. Las causas suelen ser otras afecciones, como trastornos del ritmo cardíaco, presión arterial alta o baja, infecciones o intervenciones quirúrgicas mayores.

¿Se puede sobrevivir a un infarto de miocardio?

Hoy en día, muchas personas sobreviven a un infarto de miocardio. Lo más importante es que los afectados sean trasladados rápidamente a un hospital. ¡Cada minuto cuenta, ya que un infarto siempre representa un peligro para la vida! [3]

Los expertos atribuyen ¾ de todas las muertes al hecho de que las personas afectadas minimizaron su dolor en el pecho y no llamaron a los servicios de emergencia a tiempo. [2] Por eso, no dude en acudir al médico incluso si los síntomas parecen leves. Solo un profesional puede evaluar si se trata o no de una emergencia.

Si en el hospital se detecta la obstrucción de un vaso sanguíneo, este debe abrirse lo antes posible. Esto debería realizarse dentro de la primera hora y media. En ese caso, el tejido muscular del corazón puede recuperarse en gran medida. Pero el tiempo apremia: con cada minuto que pasa, aumenta el riesgo de que el paciente sufra daños permanentes o, en el peor de los casos, fallezca. [2]

Después de examinar al paciente, los médicos calculan un primer pronóstico basándose en numerosos datos clínicos mediante los llamados scores de riesgo, como por ejemplo el GRACE Score. [1] Para ello se tienen en cuenta, entre otros, los resultados de análisis de sangre o la medición de la frecuencia cardíaca. [4]

Esto significa que la pregunta de si se puede sobrevivir a un infarto solo puede responderse de forma individual. Las personas con un pronóstico favorable tienen más probabilidades de sobrevivir a un infarto que aquellas con un pronóstico desfavorable.

¿Cuánto tiempo duran los dolores durante un infarto de miocardio?

También para esta pregunta solo existen respuestas individuales, ya que depende de la gravedad del infarto. En general, nunca se debe ignorar el dolor en el pecho o en la parte superior del cuerpo. Es fundamental acudir lo antes posible a un médico o a un hospital. [5]

 

No retrase su visita al médico con excusas como las siguientes (o parecidas): [5]

Soy demasiado joven. No lo es. Incluso personas de 20 años pueden sufrir un infarto de miocardio.
Antes me sentía perfectamente bien. Un infarto de miocardio a veces es la primera señal de una enfermedad cardíaca, sin que previamente se hayan manifestado otros síntomas.
Tengo una familia de la que tengo que ocuparme. Esa es otra muy buena razón para ir al hospital sin demora.
No quiero molestar a nadie. Con problemas cardíacos avanzados sería una carga mucho mayor.

 

La siguiente tabla ofrece información sobre los signos típicos y atípicos de un infarto de miocardio: [5]

Más probable para un caso de infarto de miocardio. Menos probable para un caso de infarto de miocardio.
Dolor, presión, opresión o ardor en el pecho. Dolor agudo o como una punzada, provocado por la respiración o la tos.
Aparición gradual del dolor a lo largo de varios minutos. Dolor punzante de aparición repentina que dura solo unos pocos segundos.
Dolor en una zona difusa, incluyendo un dolor constante en el centro del pecho. Dolor que se presenta claramente en un solo lado del cuerpo.
Dolor que se irradia al brazo izquierdo, el cuello, la mandíbula o la espalda. Dolor localizado en un punto específico.
Dolor o presión acompañados de otros síntomas, como dificultad para respirar, sudor frío o náuseas repentinas. Dolor que persiste durante muchas horas o días sin otros síntomas asociados.
Dolor o presión que aparece durante o después de un esfuerzo físico, estrés emocional o incluso en reposo (angina de pecho inestable). Dolor que aparece al presionar el pecho o al moverse, y que desaparece al aliviar la presión o al descansar.

 

¿Cómo se trata un infarto de miocardio?

El tratamiento de un infarto de miocardio siempre es individual y puede ser muy complejo. Por eso es fundamental mantener una comunicación estrecha con su médico. Sin embargo, la siguiente información puede ayudarle a obtener una visión general de las terapias más comunes. Esto facilita el diálogo con médicos u otros profesionales de la salud y le permite participar activamente en su atención.

El tipo de infarto de miocardio (también llamado infarto cardíaco o MI) determina los tratamientos que el equipo médico recomendará.

Una obstrucción completa de una arteria coronaria indica un infarto de tipo «STEMI» (infarto de miocardio con elevación del segmento ST). Una obstrucción parcial se denomina «NSTEMI» (infarto de miocardio sin elevación del segmento ST). Los tratamientos para ambos tipos comparten algunos aspectos, pero también pueden diferir considerablemente. El objetivo principal de las terapias es restablecer el flujo sanguíneo para que la sangre retenida vuelva a circular con normalidad.

 

 

Aquí encontrará una lista de operaciones habituales para tratar un infarto:

  • Angioplastia: Un tubo médico especial con un pequeño balón desinflado en la punta se introduce hasta el punto de estrechamiento en las arterias coronarias. Al inflar el balón, se busca eliminar la obstrucción y presionar las placas contra la pared del vaso sanguíneo.
  • Aterectomía: Un procedimiento similar a la angioplastia, pero con un catéter que tiene en la punta una cuchilla rotatoria que corta y elimina la placa de la arteria.
  • Cirugía de bypass: Se restablece el flujo sanguíneo mediante la creación de una vía alternativa que rodea la arteria bloqueada. Para ello, se utilizan vasos sanguíneos de otras partes del cuerpo, como los brazos o las piernas.
  • Trasplante de corazón: El corazón enfermo se sustituye por un corazón humano sano procedente de un donante.
  • Cardiomioplastia: Un procedimiento experimental en el que se extraen músculos esqueléticos de la espalda o el abdomen del paciente para ayudar a mejorar la función del corazón.
  • Implantación de válvulas cardíacas artificiales: Sustitución de una válvula cardíaca dañada o enferma por una válvula funcional.
  • Angioplastia con láser: Similar a la angioplastia tradicional, pero el catéter lleva una punta láser que abre la arteria obstruida.
  • Cirugía cardíaca mínimamente invasiva: En centros especializados, se pueden realizar operaciones de bypass o sustitución de válvulas cardíacas mediante pequeñas incisiones, con el objetivo de evitar la apertura completa del tórax y, en lo posible, el uso de una máquina de circulación extracorpórea.
  • Ablación por radiofrecuencia (ARF): Un catéter con un electrodo en la punta se introduce a través de las venas hasta el músculo cardíaco para destruir, de forma precisa y controlada, un pequeño grupo de células responsables de las arritmias.
  • Implantación de stent: Un stent es un pequeño tubo de malla metálica que se inserta durante una angioplastia para mantener abierta una arteria.
  • Revascularización transmiocárdica (TMR): Se utiliza un láser para crear pequeños canales en zonas específicas del corazón, con el fin de mejorar el flujo sanguíneo.

 

El tratamiento de un infarto de miocardio incluye una amplia variedad de medicamentos. La siguiente lista ofrece una visión general de los fármacos más utilizados. Su médico le recomendará la combinación más adecuada según su situación individual.

  • Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA): Dilatan los vasos sanguíneos y reducen la resistencia vascular al disminuir los niveles de angiotensina II. Esto facilita el flujo sanguíneo y hace que el corazón trabaje de manera más ligera y eficiente.
  • Bloqueadores del receptor de angiotensina II (ARA II): Disminuyen la presión arterial y protegen los vasos sanguíneos.
  • Inhibidores del receptor de angiotensina y neprilisina (ARNI): Combinación de principios activos que dilatan los vasos sanguíneos, previenen el aumento de la presión arterial y reducen la carga del corazón. Se utilizan especialmente cuando los IECA o los betabloqueadores no logran el efecto deseado.
  • Anticoagulantes: Inhiben la coagulación de la sangre.
  • Betabloqueadores (bloqueadores de los receptores beta): Reducen la frecuencia cardíaca en reposo y la presión arterial.
  • Medicamentos para reducir el colesterol: El colesterol es un tipo de grasa presente de forma natural en el cuerpo. Cuando los niveles son elevados, puede acumularse en los vasos sanguíneos. Por ello, en algunos tratamientos es necesario reducir el colesterol para evitar complicaciones cardiovasculares.
  • Preparados de digitalis: Ayudan a aumentar la fuerza de contracción del corazón y a reducir su frecuencia, lo que contribuye a aliviar la carga cardíaca general.
  • Diuréticos: Estimulan la eliminación de orina (diuresis) y ayudan a eliminar el exceso de líquidos del organismo, lo que disminuye el esfuerzo del corazón.
  • Terapia antiplaquetaria dual (DAPT): Algunos pacientes reciben simultáneamente dos tipos de medicamentos antiplaquetarios para reducir la coagulación de la sangre. Esta estrategia, conocida como inhibición plaquetaria dual, se utiliza, por ejemplo, tras la implantación de stents en las arterias coronarias o después de una cirugía de bypass coronario.
  • Bloqueadores de los canales de calcio: Disminuyen la presión arterial al impedir que el calcio entre en las células musculares.
  • Bloqueadores combinados alfa y beta: También reducen la presión arterial y se utilizan principalmente cuando otros medicamentos no han logrado disminuir suficientemente la presión sobre los vasos sanguíneos.
  • Inhibidores de la agregación plaquetaria (antiplaquetarios): Previenen la formación de coágulos sanguíneos al evitar que las plaquetas se agrupen. Un ejemplo conocido es el ácido acetilsalicílico (AAS). Casi todos los pacientes con enfermedad coronaria – incluidos aquellos que han sufrido un infarto de miocardio – reciben AAS de por vida. Un segundo tipo de antiplaquetario, llamado inhibidor del receptor P2Y12, suele recetarse durante varios meses o años como complemento a la terapia con AAS.
  • Vasodilatadores: Actúan dilatando los vasos sanguíneos.

Se le prescribirán los medicamentos que mejor se adapten a su situación, en función de su riesgo de coágulos sanguíneos y hemorragias. La elección del tipo de medicamento y la duración del tratamiento se determinarán en conversaciones con su médico tratante.

Métodos de diagnóstico comunes ante la sospecha de un infarto de miocardio

A los pacientes con infarto de miocardio a menudo se les solicita someterse a una serie de pruebas y procedimientos diagnósticos. Estas pruebas son fundamentales y ayudan al médico a determinar si realmente ha ocurrido un infarto, qué grado de daño ha sufrido el corazón, y si el paciente padece una enfermedad coronaria (EC) y en qué medida. La enfermedad coronaria suele ser la causa principal de un infarto de miocardio. Estas pruebas también permiten al médico decidir qué tratamiento es el más adecuado y qué cambios en el estilo de vida pueden ayudar a mantener el corazón sano y prevenir futuros eventos médicos graves.

Existen pruebas diagnósticas no invasivas e invasivas. Los procedimientos invasivos pueden implicar la introducción de un tubo, un dispositivo o un endoscopio en el cuerpo. Las pruebas diagnósticas no invasivas, en cambio, se utilizan para obtener imágenes u otra información sin necesidad de introducir ningún instrumento en el organismo. [7]

 

Estándar

El electrocardiograma suele ser la primera prueba que se realiza para diagnosticar un infarto de miocardio. El ECG registra las señales eléctricas del corazón. Se colocan electrodos adhesivos en el pecho y las extremidades del paciente. Las señales se representan en forma de ondas, que se muestran en un monitor o se imprimen en papel. Dado que un músculo cardíaco dañado no conduce los impulsos eléctricos con normalidad, el ECG puede indicar si ya se ha producido un infarto o si está ocurriendo en ese momento.

Análisis de sangre: Ciertos componentes pasan lentamente a la sangre después de que el corazón sufra un daño por un infarto. Los médicos de urgencias tomarán muestras de su sangre para buscar estas proteínas o enzimas.

 

Opcional

Una radiografía del tórax permite al médico comprobar el tamaño del corazón y de los vasos sanguíneos, así como detectar la posible presencia de líquido en los pulmones.

Las ondas sonoras (ultrasonido) generan imágenes del corazón en movimiento. Esta prueba permite al médico observar cómo las cavidades y válvulas cardíacas bombean la sangre a través del corazón. El ecocardiograma puede ayudar a identificar si alguna zona del corazón está dañada.

Se inyecta un tinte de contraste a través de un tubo largo y delgado (catéter) en las arterias del corazón. El catéter se introduce a través de una arteria – normalmente en la pierna o la ingle – y se avanza hasta las arterias coronarias. El tinte hace que las arterias sean visibles en la radiografía y permite identificar zonas con obstrucciones.

La tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética cardíaca (RM) generan imágenes del corazón y el pecho. La TC cardíaca utiliza rayos X, mientras que la RM emplea un campo magnético y ondas de radio para obtener imágenes del corazón. En ambas pruebas, el paciente se acuesta sobre una camilla que se desliza dentro de un aparato en forma de tubo. Ambas técnicas pueden utilizarse para diagnosticar problemas cardíacos, incluido el grado de daño causado por un infarto de miocardio. [8]

Preguntas frecuentes que las personas se hacen después de un infarto de miocardio

¿Me recuperaré de mi infarto de miocardio?
La respuesta es muy probablemente sí. El músculo cardíaco comienza a sanar poco después de un infarto. Por lo general, la recuperación completa toma alrededor de ocho semanas. Sin embargo, en la zona afectada puede quedar tejido cicatricial, que no se contrae ni bombea tan eficazmente como el tejido muscular sano. El grado en que se ve afectada la capacidad de bombeo del corazón depende del tamaño y la ubicación de la cicatriz. La mayoría de las personas que sobreviven a un infarto padecen una enfermedad coronaria (EC). Por eso, deben hacer cambios en su estilo de vida y, posiblemente, tomar medicación para prevenir futuros infartos. [7]

¿Por qué a menudo no hay una señal de advertencia previa?
Los pacientes con aterosclerosis incipiente o avanzada (endurecimiento de las arterias) suelen no presentar síntomas o solo manifestar algunos leves. Cuando una arteria coronaria se estrecha y restringe el flujo sanguíneo, a veces otros vasos sanguíneos cercanos que también irrigan el corazón se dilatan para compensarlo. Esto podría explicar por qué no hay señales de advertencia previas. A este conjunto de vasos dilatados cercanos se le llama circulación colateral, y ayuda al cuerpo a retrasar la aparición de un infarto de miocardio. Sin embargo, la circulación colateral también puede desarrollarse después de un infarto para ayudar al músculo cardíaco a recuperarse.

¿Mi corazón está dañado de forma permanente?
El grado de daño en el músculo cardíaco depende del tamaño del área que era irrigada por la arteria bloqueada y del tiempo transcurrido entre la obstrucción y el tratamiento. El músculo cardíaco dañado por un infarto sana formando tejido cicatricial, lo cual puede tardar varias semanas. Este proceso también depende del tamaño del área afectada y de la capacidad del cuerpo para autorrepararse. En general, el corazón es un órgano muy resistente. Incluso si una parte ha sufrido un daño grave, el resto del corazón sigue funcionando. Sin embargo, debido a ese daño, el corazón puede quedar debilitado y no bombear sangre con la misma eficacia que antes. Con el tratamiento adecuado y cambios en el estilo de vida después de un infarto, es posible limitar o incluso prevenir daños adicionales. [7]

¿Qué tratamientos necesitaré?
Los tratamientos para pacientes con infarto de miocardio incluyen medicamentos, cambios en el estilo de vida y, en algunos casos, intervenciones quirúrgicas. Su médico también puede realizar algunas pruebas diagnósticas para determinar el grado de daño en su corazón y, si corresponde, evaluar el nivel de enfermedad coronaria que padece.

¿Cuánto tiempo debo guardar reposo después de un infarto de miocardio?
El descanso es importante después de un infarto de miocardio. Pero igual de importante es participar en actividades recreativas, eventos sociales y comenzar a incorporar la actividad física como parte de la rutina diaria. En muchos casos, los médicos incluso recomiendan a los pacientes que hagan más ejercicio que antes del infarto. El buen descanso nocturno es especialmente fundamental para los pacientes cardíacos. Y si durante el día siente fatiga, es recomendable tomar una siesta o hacer una breve pausa. Los pacientes con afecciones cardíacas deben descansar antes de llegar al punto de agotamiento.

¿Cuándo podré volver al trabajo?
La mayoría de los pacientes que han sufrido un infarto pueden volver al trabajo entre dos semanas y tres meses después, dependiendo de la gravedad del episodio. Su médico determinará cuándo es el momento adecuado para reincorporarse y si su actividad laboral actual es apropiada para una persona que ha tenido un infarto de miocardio.

¿Es normal sentirse tan deprimido?
Los pacientes que han sufrido un infarto reportan una gran variedad de emociones, generalmente durante un período de dos a seis meses después del evento. La depresión es completamente normal, al igual que la ansiedad y la ira. Por ejemplo, muchas personas sienten miedo cada vez que experimentan un pequeño dolor, pensando que podría volver a ocurrir. Miedo a morir. Esto es normal y con el tiempo disminuirá. Algunos se sienten enojados por lo que les ha pasado, están irritables y tienen “la mecha corta”. El resentimiento también es común tras un infarto. Intente comprender que su familia y amigos están tan preocupados como usted. Aunque la depresión después de un infarto es habitual, es importante que hable de sus emociones con su médico y con las personas cercanas a usted – especialmente si tiene problemas para dormir, siente que su autoestima está baja o tiene pensamientos suicidas. No dude en pedir ayuda. Con un equipo de apoyo de confianza compuesto por profesionales médicos, familia y amigos, la recuperación será mucho más rápida.

¿Cómo se sentirá mi familia?
Su infarto de miocardio probablemente ha tenido un gran impacto emocional en su familia. Es posible que sus seres queridos se sientan asustados, enfadados, resentidos o incluso culpables. Los adolescentes son especialmente sensibles y podrían pensar que algo que hicieron provocó su infarto. Es mejor que todos expresen abiertamente lo que sienten. No dejen que las emociones se acumulen en silencio, ya que eso puede ser destructivo. Si cree que una terapia familiar podría ayudarles a afrontar mejor la situación, consulte con su médico. Él podrá derivarlos a los profesionales adecuados.

¿Es normal tener dolor en el pecho después de un infarto de miocardio?
Si ya ha sufrido un infarto, su riesgo de sufrir otro es mayor. Un dolor relativamente típico en la enfermedad coronaria (EC), que suele ser la causa de un infarto, es una molestia leve o una presión en el pecho que desaparece rápidamente. Suele producirse durante o justo después de un esfuerzo físico, emociones intensas o una comida copiosa. Cualquier otro tipo de dolor en el pecho debe ser evaluado por su médico. Existen ejercicios y medicamentos que pueden ayudar a aliviar o prevenir el dolor. Si no está seguro de si su dolor en el pecho está relacionado con una enfermedad coronaria o si podría tratarse de un infarto, llame de inmediato a los servicios de emergencia.

¿Por qué es importante una rehabilitación cardíaca?
Una de las mejores cosas que puede hacer por usted mismo es participar en un programa de rehabilitación cardíaca. En él aprenderá todo lo necesario para recuperarse y mantenerse saludable. Los programas de rehabilitación están supervisados médicamente y le ayudan a mejorar su salud mediante entrenamiento físico, formación y asesoramiento para reducir el estrés. Estos programas suelen llevarse a cabo en hospitales con un equipo de rehabilitación o con la ayuda de su médico, una enfermera, un nutricionista u otros profesionales de la salud.

¿Por qué son importantes los cambios en el estilo de vida?
Un cambio en el estilo de vida es una de las cosas más importantes que los pacientes pueden hacer para prevenir otro infarto, una enfermedad cardíaca o un accidente cerebrovascular. Deje de fumar, haga ejercicio adecuado y lleve una alimentación saludable.

¿Qué pasa con el sexo después de un infarto?
La mayoría de las personas pueden retomar su actividad sexual habitual pocas semanas después de recuperarse de un infarto. Hable con su médico para decidir qué es seguro en su caso. [9]

Infarto de miocardio en mujeres

En 2019, murieron más mujeres por enfermedades cardíacas isquémicas que por cáncer de mama (52.550 frente a 18.519). Además, otras 18.361 mujeres fallecieron a causa de un infarto agudo o recurrente de miocardio. [10]

Según un estudio, los síntomas que aparecieron en mujeres un mes antes de sufrir un infarto fueron: 1. Fatiga, 2. Trastornos del sueño, 3. Falta de aire. Solo alrededor del 30 % informó molestias en la parte superior del cuerpo. [11]

Los síntomas típicos en las primeras fases de las enfermedades del corazón en las mujeres son [12]:

  • dificultad para respirar
  • fatiga
  • debilidad física
  • trastornos del sueño
  • molestias en la parte superior del abdomen

Las mujeres, a diferencia de los hombres, suelen mencionar otros síntomas solo cuando se les pregunta directamente, como sensación de presión u opresión en el pecho tras esfuerzos físicos, en situaciones de estrés, con frío o después de comidas copiosas. Además, estas molestias solo aparecen en aproximadamente el 40–60 % de las mujeres antes de un infarto. [12]

Así se puede prevenir un infarto de miocardio [13]

Estos 8 factores clave pueden ayudarle a reducir el riesgo de infarto de miocardio y accidente cerebrovascular si nunca ha tenido uno. Además, pueden servirle para elaborar, junto con su equipo de salud (médicos, enfermeros, farmacéuticos, nutricionistas y otros profesionales), un plan de prevención eficaz.

1. Determine su riesgo.
Si tiene entre 40 y 75 años y nunca ha sufrido un infarto o un derrame cerebral, puede utilizar pruebas para estimar su riesgo de padecer un evento cardiovascular en los próximos 10 años. Estas pruebas están disponibles de forma gratuita en varios sitios web. Algunos factores pueden aumentar su riesgo, como fumar, enfermedades renales o antecedentes familiares de enfermedades cardíacas. Conocer sus factores de riesgo puede ayudarle a usted y a su equipo médico a elegir el mejor plan de tratamiento. Muchos factores de riesgo pueden mejorar con cambios en el estilo de vida.

2. Aliméntese de forma saludable.
Concéntrese en una alimentación rica en verduras, frutas, cereales integrales, legumbres, frutos secos, proteínas vegetales, proteínas animales magras y pescado. Evite los productos altamente procesados, las bebidas azucaradas, el exceso de sodio, las grasas saturadas o las llamadas grasas trans. Preste atención a la información nutricional en los alimentos envasados.

3. Manténgase físicamente activo.
Muévase (más). Esta es una de las mejores maneras de mantenerse sano y en forma, así como de prevenir enfermedades. Los adultos deben realizar al menos 150 minutos de actividad física moderada por semana o 75 minutos de actividad intensa. Si ya es una persona activa, puede aumentar la intensidad para obtener aún más beneficios. Si actualmente no es activo, comience simplemente por sentarse menos y moverse más.

4. Preste atención a su peso.
Manténgase dentro de un peso saludable para usted. Puede comprobarlo utilizando el índice de masa corporal (IMC), para lo cual existen numerosas calculadoras en línea. Si tiene sobrepeso, intente reducirlo. Empiece por consumir menos calorías y moverse más. Si necesita ayuda, hable con su equipo médico sobre un plan para perder peso.

5. Viva preferiblemente sin fumar.
Si no fuma, no utiliza cigarrillos electrónicos ni consume productos de tabaco, no empiece nunca. No existe ningún producto de tabaco que sea seguro. Si dejar de fumar o abandonar el consumo de tabaco le resulta difícil, pida ayuda a su equipo médico para romper el hábito con métodos probados. No sustituya una fuente de tabaco por otra. Intente también evitar el humo de segunda mano.

6. Trate sus enfermedades.
Si usted padece enfermedades que representan un riesgo elevado, es muy importante que colabore con su equipo de salud y modifique su estilo de vida. Entre estas enfermedades se encuentran, entre otras, la hipertensión arterial, el colesterol alto, el nivel elevado de azúcar en sangre o la diabetes. Muchas de estas afecciones pueden prevenirse o controlarse mediante una mejor alimentación, mayor actividad física, pérdida de peso y abandono del tabaco.

7. Tome su medicación.
Si padece alguna enfermedad, es posible que su médico le recete estatinas u otros medicamentos para ayudar a controlar el colesterol, el azúcar en sangre y la presión arterial. Tome todos los medicamentos según lo prescrito. Sin embargo, no tome aspirina (ASS) como medida preventiva, a menos que su médico se lo indique. Si nunca ha tenido un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular, es posible que una aspirina diaria no le ayude en absoluto y, en cambio, le cause problemas, incluido el riesgo de hemorragias. Si ya ha tenido un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular, su médico podría recomendarle una dosis baja de aspirina para reducir el riesgo de sufrir otro episodio.

8. Sea un jugador de equipo.
Su equipo de salud puede ayudarle a reducir su riesgo de enfermedad cardíaca o accidente cerebrovascular, con el objetivo de llevar una vida más larga y saludable. Trabajen juntos en su plan de prevención. Haga preguntas y hable abiertamente sobre cualquier dificultad que pueda enfrentar al tratar de hacer cambios saludables. El estrés, el sueño, la salud mental, las situaciones familiares, el consumo de tabaco, el acceso a alimentos, el apoyo social y otros temas pueden afectar su salud y bienestar.

9. Viva bien hoy para tener un mañana más saludable.
Un estilo de vida saludable es la mejor manera de retrasar o prevenir muchas enfermedades del corazón y del cerebro. Esto significa mantenerse activo y en forma, llevar una alimentación saludable, evitar el tabaco y tratar enfermedades que puedan aumentar su riesgo. Asuma la responsabilidad de su salud. Busque consejos, herramientas e inspiración para hacer cambios y crear hábitos saludables que pueda mantener durante toda su vida.

Infarto de miocardio o ataque de pánico

Esa es una pregunta difícil que muchas personas – y también sus médicos – se hacen cada año. Porque el dolor en el pecho puede deberse no solo a un infarto de miocardio, sino también a otras enfermedades. Por ejemplo, el dolor torácico también puede producirse por problemas en el páncreas, los pulmones o incluso por ataques de pánico. [5]

Los ataques de pánico se producen cuando las hormonas del estrés activan la reacción de «lucha o huida» del cuerpo, lo que a menudo provoca palpitaciones, dolor en el pecho y dificultad para respirar. En la mayoría de los infartos de miocardio, el bloqueo de una arteria coronaria provoca los mismos síntomas.

Una de las principales diferencias entre ambos es que un infarto de miocardio suele producirse durante un esfuerzo físico, mientras que un ataque de pánico suele manifestarse en momentos de reposo. Cuando aumenta la carga de trabajo del corazón – por ejemplo, al palear nieve o subir escaleras – especialmente en personas que no se esfuerzan físicamente de forma habitual, es más probable que se trate de un infarto.

Otra diferencia importante es la duración: los ataques de pánico suelen disminuir gradualmente y, en muchos casos, desaparecen después de unos 20 minutos. En cambio, un infarto de miocardio suele durar mucho más tiempo y puede empeorar con el paso del tiempo.

En caso de duda, siempre debe acudir de inmediato a un médico. Es fundamental no restar importancia a los síntomas, ya que la situación puede agravarse rápidamente. No dude nunca en llamar al número de emergencia 112.

Si se determina que los síntomas se deben a un ataque de pánico, existen varias opciones de tratamiento disponibles. Estas incluyen terapias integradas que se centran en el manejo del estrés y en técnicas de relajación, como la meditación, la acupuntura, el yoga y el tai chi.

Una cardisiografía también puede tener un efecto tranquilizador, ya que ayuda a realizar una prevención cardíaca. Describimos este método en detalle aquí.

Esta tabla compara los diferentes síntomas de un infarto de miocardio y un ataque de pánico: [14]

La siguiente tabla proporciona información sobre los signos típicos y atípicos de un infarto de miocardio: [5]

Infarto de miocardio Ataque de pánico
Dolor y presión en el pecho Frecuencia cardíaca elevada o acelerada
Aparición gradual del dolor en el transcurso de varios minutos Dolores punzantes de aparición repentina que duran solo unos pocos segundos
Aparición repentina durante o después de una actividad física (por ejemplo, subir escaleras o quitar nieve) Aparición repentina o en situaciones de estrés o ansiedad extremos
Dolor que se irradia al brazo, la mandíbula o los omóplato Dolores que mejoran con el tiempo
SDolores y síntomas que empeoran con el tiempo Síntomas que desaparecen en 20 a 30 minutos
Sensación de desmayo Hormigueo en las manos
Náuseas y vómitos Sudoración y dificultad para respirar
Sudoración y dificultad para respirar

 

El uso de la cardisiografía

El corazón es un órgano vital. Con 100.000 latidos al día, realiza un esfuerzo máximo cada jornada. Las enfermedades cardíacas afectan a todo el cuerpo. Estadísticamente, el corazón no funciona como debería en el 33 % de los hombres y en el 20 % de las mujeres.

Evaluación

Evaluación de la situación cardíaca en casos de molestias no definidas, como dificultad para respirar, fatiga o dolor de espalda, así como antes de una anestesia.

Chequeos preventivos

Chequeos médicos regulares o de prevención, por ejemplo antes de eventos deportivos, viajes largos, después de una infección por COVID-19, etc.

Sospecha

Sospecha de enfermedades cardíacas estructurales, arritmias o cardiopatía isquémica/enfermedad coronaria (EAC)

Nuestro experto

El Dr. Sotirios Spiliopoulos, profesor privado de medicina, fue subdirector del Departamento Clínico de Cirugía Cardíaca de la Universidad Médica de Graz. Actualmente ejerce como cirujano cardíaco en la región del Bajo Rin y se especializa en la prevención y el tratamiento de enfermedades cardiovasculares.

Dr. Sotirios Spiliopoulos, profesor privado de medicina

Fuentes

  1. Pschyrembel Online: Herzinfarkt, abgerufen am 8.2.2021.
  2. NDR: Infarkt ohne Schmerzen: Herz in Gefahr, Link: https://www.ndr.de/ratgeber/gesundheit/Herzinfarkt-Symptome-erkennen-und-richtig-handeln,herzinfarkt106.html, abgerufen am 23.2.2021.
  3. Deutsche Herzstiftung: Herzinfarkt rechtzeitig erkennen: Auf diese Anzeichen sollten Sie achten, Link: https://www.herzstiftung.de/infos-zu-herzerkrankungen/herzinfarkt/anzeichen, abgerufen am 16.2.2021.
  4. https://www.outcomes-umassmed.org/
  5. Harvard Heart Letter: Chest pain. A heart attack or something else? Link: https://www.health.harvard.edu/heart-health/chest-pain-a-heart-attack-or-something-else, abgerufen am 22.2.2021.
  6. American Heart Association: Treatment of a Heart Attack, 2017, Link: https://www.heart.org/en/health-topics/heart-attack/treatment-of-a-heart-attack, abgerufen am 25.2.2021.
  7. Heart.org: Diagnostic Tests and Procedures for Heart Attack, 2015, Link: https://www.heart.org/en/health-topics/heart-attack/diagnosing-a-heart-attack/diagnostic-tests-and-procedures-for-heart-attack, abgerufen am 25.2.2021.
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